La «Motosierra» vs. el Desafío de la Estabilidad Social

La «Motosierra» vs. el Desafío de la Estabilidad Social

A casi dos años de su asunción, el gobierno de Javier Milei se encuentra en un momento de definición, enfrentando el desafío de mantener su plan de ajuste en un escenario de creciente tensión social y económica. Las políticas de shock, diseñadas para combatir la inflación y alcanzar el «déficit cero», han generado un impacto heterogéneo en la sociedad, con sectores que defienden las medidas y otros que denuncian un profundo deterioro del tejido social.​

El programa económico: de la desregulación a la recesión​El plan económico del gobierno de La Libertad Avanza se ha centrado en una drástica reducción del gasto público, la eliminación de la emisión monetaria y la desregulación de la economía. Entre las medidas más destacadas se encuentran:​Reducción del gasto público: El gobierno ha aplicado un recorte del gasto real del 30%, eliminando la obra pública, cerrando ministerios y dependencias estatales como el INADI y Télam, y reduciendo subsidios.

​Desregulación económica: A través de un megadecreto, el gobierno ha derogado y modificado cientos de leyes y regulaciones, incluyendo la Ley de Alquileres, con el objetivo de fomentar la inversión privada.​Políticas de seguridad: Se implementó un «protocolo antipiquetes» y se reforzó la presencia de las fuerzas de seguridad, con el fin de garantizar el orden público y desalentar las protestas.

​Si bien el gobierno defiende estas medidas como el camino necesario para evitar una hiperinflación y sentar las bases de un crecimiento a largo plazo, sus críticos señalan el alto costo social. Un informe de Radio UNR (Universidad Nacional de Rosario) destaca que el primer año de gestión de Milei ha estado marcado por una recesión económica, una caída del poder adquisitivo y un aumento de los precios de productos esenciales como los medicamentos y los alquileres, que se incrementaron por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC).​

El termómetro social: aprobación en declive pero con respaldo firme​Las encuestas de opinión pública reflejan la complejidad del escenario. Si bien el presidente Milei ha experimentado una caída en su imagen positiva, todavía cuenta con un importante núcleo de apoyo.

​Poliarquía Consultores señaló en su momento que, a pesar de las caídas en la aprobación, un sector de la población mantenía las expectativas de una futura mejora económica. Esta «disociación entre el presente y la esperanza» ha sido una de las características de la opinión pública.​

La Universidad de San Andrés (UdeSA) documentó en mayo de 2025 una leve mejora en la aprobación del presidente, que llegó al 49%, pero también señaló que la satisfacción con el rumbo del país se mantenía baja.​El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) mostró en agosto de 2025 una caída del 13.6% respecto al mes anterior, un valor que se ubica por debajo de la confianza registrada durante la presidencia de Mauricio Macri en 2017.​

La aceptación del gobierno de Milei se debate entre la convicción de un cambio de rumbo y el impacto de las medidas de ajuste. Mientras los partidarios defienden la necesidad de la «motosierra» para sanear la economía, los críticos alertan sobre el aumento de la pobreza y la desigualdad, un debate que seguramente dominará la agenda política en los próximos meses.

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