La educación en la mira: Milei vetó la ley de financiamiento universitario y abre un nuevo frente de conflicto
BUENOS AIRES – En una jugada que profundiza la confrontación con el Congreso, el presidente Javier Milei vetó la ley que garantizaba un mayor financiamiento para las universidades públicas, una norma que había sido aprobada con amplio consenso por ambas cámaras del Poder Legislativo. La decisión, publicada en el Boletín Oficial, se produce en un contexto de alta tensión política y podría desencadenar nuevas protestas en todo el país.
La ley, que había contado con 158 votos afirmativos en la Cámara de Diputados, buscaba un aumento progresivo del presupuesto universitario, fijando un esquema que iría del 1% del PBI en 2026 al 1.5% en 2031. Además, contemplaba la actualización por IPC de los gastos de funcionamiento y una recomposición salarial para docentes y no docentes.
La respuesta del gobierno fue categórica. Desde el Ejecutivo argumentaron que la ley era «inviable» y que su implementación generaría un gasto de más de un billón de pesos en 2025, un costo fiscal que, según el Gobierno, solo se podría financiar con emisión monetaria.
La reacción de la oposición y la comunidad educativa
El veto presidencial activó de inmediato la respuesta de la oposición, que ahora analiza convocar a una sesión especial en el Congreso para intentar revertir la decisión. Para lograrlo, los legisladores necesitarán una mayoría de dos tercios en ambas cámaras, un desafío complejo pero no imposible, como ya ha ocurrido en el pasado.
Por su parte, los gremios docentes y los estudiantes no se quedaron de brazos cruzados. La noticia del veto ha sido recibida con indignación y ha motivado la convocatoria a nuevas medidas de fuerza, incluyendo paros y marchas federales en defensa de la universidad pública. Organizaciones estudiantiles y sindicatos ya han manifestado su apoyo a estas acciones, preparando el terreno para un nuevo capítulo en la pulseada entre el Gobierno y la comunidad educativa.
Este veto se suma a un historial de confrontaciones del gobierno de Milei con el Poder Legislativo y marca un punto de inflexión en su relación con las universidades públicas, una de las instituciones más valoradas por la sociedad argentina. El futuro de la educación superior en el país parece quedar a merced del resultado de esta nueva pulseada política.

